Entrada del blog escrita por Théo Seygnerole, oficial de abogacía europeo e internacional en HOP
Siguiendo una denuncia interpuesta en septiembre de 2017 por la asociación HOP (Detengamos la obsolescencia programada), miembro del comité directivo de la coalición europea del derecho a reparar, el fabricante de impresoras Epson ha sido convocado al tribunal penal por cargos de obsolescencia programada y prácticas comerciales engañosas.
Esta decisión tan esperada, la primera de este tipo en Francia, llega después de más de ocho años de investigación del DGCCRF (La autoridad de protección al consumidor de Francia). Mediante el bloqueo de impresión cuando la tinta de los cartuchos todavía no se ha vaciado y la reducción prematura de la vida útil de las almohadillas de tinta, la fiscalía de Nanterre consideró que Epson «había utilizado técnicas deliberadamente diseñadas para reducir la vida útil de un producto con la finalidad de incrementar su índice de reemplazo.» Estas prácticas obligaban a los consumidores y consumidoras a la recompra, ya que las señales artificiales prevenían con éxito imprimir o escanear.
Dado que un cartucho puede contener sustancias tóxicas para el medioambiente y tardar más de 1 000 años en descomponerse, unas 1.1 billones de unidades se venden en todo el mundo cada año entre las diferentes marcas, con tinta que a veces puede costar hasta 7 500€ el litro. Estas prácticas, que llevan a las personas consumidoras a la recompra prematura, se oponen a la urgencia de la crisis climática y las presiones económicas reales que enfrentan los consumidores y consumidoras actualmente.
Para Laëtitia Vasseur, co-fundadora y directora ejecutiva de HOP: «Esto es un paso histórico hacia la primera posible condena de una empresa por obsolescencia programada. Han escuchado a los consumidores y consumidoras. Las impresoras se han convertido en el símbolo de la obsolescencia programada, causando un malgasto inmenso de dinero y recursos. Ya es hora de que esto se acabe y de que aquellos que infringen la ley se hagan responsables.»
Esta decisión tiene un peso importante, ya que representa la primera acción legal en Francia, y de hecho en todo el mundo, basada en el delito de obsolescencia programada, introducida en la ley francesa por la legislación de transición energética del 2015. La decisión del fiscal de presentar cargos muestra un mensaje potente: la lucha contra la obsolescencia programada ya no es una simple ilusión. En Francia ahora tenemos una herramienta legal real, disponible tanto para las autoridades públicas como para los ciudadanos, para perseguir a las empresas que provocan el reemplazo acelerado de los productos.
La primera audiencia preliminar se llevará a cabo el 2 de julio en el tribunal penal de Nanterre.
Los problemas con los que se encuentran los consumidores y las consumidoras con sus impresoras son muchos, agotando tanto su paciencia como su bolsillo. El caso Epson muestra estas prácticas, pero muchas más están documentadas: cartuchos que de repente se declaran como ‘incompatibles’ o ‘caducados’, funciones como escanear o la propia impresora dejan de funcionar sin ningún motivo aparente, costes de reparación exorbitantes, cartuchos a precios excesivos que hacen preferible sustituir el dispositivo entero, dificultad para llenarlos… La lista continua, y llevó a HOB a interponer también una denuncia contra HP a finales de 2024, con una investigación que todavía sigue.
Para dar apoyo a HOP en esta acción decisiva y sin precedentes para los derechos del consumidor y del medioambiente, HOP ha inaugurado una campaña de captación de fondos. Tu apoyo para cubrir los gastos legales de la asociación es esencial para ayudarnos a construir un caso convincente contra una multinacional como Epson.Apertura del juicio por obsolescencia programada contra Epson: un primer paso histórico