Buenas noticias: Microsoft ha confirmado que los usuarios de Windows 10 en el Espacio Económico Europeo (EEE) tendrán un año más de actualizaciones gratuitas si inician sesión con una cuenta de Microsoft. Esto es una victoria Digna de celebración. Nuestras campañas, escritos y consignas han obligado a uno de los gigantes tecnológicos mundiales a actuar. ¡No es poca cosa y es una clara señal de que tenemos poder!
Pero seamos honesto: esto es activar el no molestar durante un año.
- Está escondido, y la comunicación importa: A no ser que Microsoft informe claramente a los usuarios sobre la extensión gratuita, millones seguirán creyendo que necesitan un nuevo portátil, tal y como sugiere abiertamente la comunicación en todos los sitios web de Microsoft.
- Un año no nos sirve: Millones de ordenadores no pueden actualizarse a Windows 11, y eso no habrá cambiado para octubre de 2026. Un único año extra solo retrasa lo inevitable. Necesitamos actualizaciones gratuitas y automáticas hasta al menos 2030, no una prórroga temporal.
- Justicia global: Microsoft debe extender esta política a nivel mundial, no solo en el EEE. The Restart Project y US PIRG exigen que todos los usuarios consigan actualizaciones gratuitas sin compromisos.
Los residuos electrónicos no se resolverán con la buena voluntad de las empresas.
La crisis de los residuos electrónicos se ve impulsada por dispositivos que mueren antes de tiempo por su software. No tendríamos que ir batallando las compañías una por una, dispositivo por dispositivo. No podemos seguir movilizándonos cada vez que una compañía decide parar el soporte. Desde portátiles hasta equipamiento médico, desde relojes inteligentes, electrodomésticos e incluso juguetes, se están tirando innumerables productos porque se paran las actualizaciones. Este ciclo de muerte prematura para nuestros dispositivos electrónicos está destrozando tanto nuestras carteras como el planeta.
Por eso necesitamos leyes firmes y aplicables que garanticen un soporte de software a largo plazo. Las promesas corporativas y las soluciones temporales no son suficientes. Sin normas reales, nuestros derechos y nuestro medio ambiente seguirán siendo sacrificados por beneficio económico.
La obsolescencia temprana puede estar técnicamente prohibida en la UE, pero en la práctica está por todos lados. Es hora de cerrar los vacíos legales de una vez por todas.
Por qué la legislación actual se queda corta en cuanto a obsolescencia por software
Las medidas actuales son insuficientes y difíciles de hacer cumplir, lo que deja a los consumidores desprotegidos y a los dispositivos prematuramente obsoletos:
- Las normas de ecodiseño solo especifican una duración de actualización para software de móviles y tabletas mínima (5 años). Los portátiles y otros innumerables dispositivos quedan excluidos.
- La Directiva de Contenido Digital (Digital Content Directive, DCD) requiere que proveedores como Microsoft proporcionen actualizaciones (de seguridad) «todo el tiempo que el consumidor pueda esperar de manera razonable». Una provisión imprecisa sin una duración determinante, lo que hace que su aplicación sea casi imposible.
- Las reglas de ciberseguridad tienen vacíos considerables: los fabricantes pueden no dar actualizaciones a un dispositivo si su “vida útil previsible” es menor a cinco años. La Regulación (UE) 2024/2847 (Artículo 13.8) sobre ciberseguridad horizontal presenta lagunas importantes. No consigue definir el periodo requerido de soporte y permite exenciones amplias para productor que se considera que tienen vidas útiles cortas, lo que debilita la protección de los consumidores.
El resultado: sin obligaciones claras y aplicables para proporcionar actualizaciones que igual la vida útil técnica de los dispositivos, los consumidores carecen de una opción segura o práctica a parte del reemplazo prematuro. Esto aumenta los costes y residuos electrónicos.
Por tanto pedimos a la Comisaria europea Jessika Roswall que introduzca requisitos de ecodiseño en la UE para portátiles, ordenando como mínimo 15 años de actualizaciones de software. Más allá de los portátiles, la Comisión debe establecer requisitos horizontales firmes sobre durabilidad mínima y reparabilidad, asegurando las actualizaciones de soporte de software y seguridad que se ajusten a la vida útil potencial de todos los productos con un enchufe o batería. No más dispositivos diseñados para romperse o volverse obsoletos antes de tiempo.